RECUERDOS DE UN HOGAR
Cuando era pequeña me solía sentar en una silla con el codo sobre la mesa y la mano apoyada en mi mejilla, y me quedaba mirando a la nada. Perfectamente podía permanecer así muchísimo rato hasta que algún adulto de mi familia, que venían siendo mi madre o mi abuela, me decían: "Niña, ¿Qué haces? ¡que estás en el limbo!"....



