RECUERDOS DE UN HOGAR

By Lady Athena Sheran
Cuando era pequeña me solía sentar en una silla con el codo sobre la mesa y la mano apoyada en mi mejilla, y me quedaba mirando a la nada. Perfectamente podía permanecer así muchísimo rato hasta que algún adulto de mi familia, que venían siendo mi madre o mi abuela, me decían: "Niña, ¿Qué haces? ¡que estás en el limbo!". Y no, no estaba en el limbo, aunque para ellas sí lo estuviese. Estaba recordando un hogar que no se encuentra en este Planeta, mi hogar. Y no sabía cómo explicar, __porque en ese entonces yo tenía 6 años__, cómo me sentía y el nudo tan gigante que tenía en el corazón. Me encantaba mirar las estrellas. Cuando las miraba sentía como si el Universo me quisiera absorber en su más remota infinidad, me perdía en ellas, me encantaba esa sensación, sentía el recuerdo de volar y flotar entre las estrellas. Y quería que vinieran a por mí, aunque no sabía realmente quién tenía que venir, pero sabía que alguien tenía que venir a por mí. No sabía qué estaba haciendo yo aquí en este Planeta tan diferente a lo que yo recordaba, por qué la gente se comportaba como lo hacían, por qué vivían de esa manera...Por qué aquí no era normal sentir, percibir y "saber" más allá de los sentidos físicos... Eso me llevó a esconderme, a vivir callada del mundo, a negar mis capacidades, mi conexión, y hasta a mí misma....
Muchos de nosotros nacemos con esa sensación. Recordamos un lugar que no pertenece aquí, que no sabemos ni siquiera dónde se encuentra pero sabemos que no es en la Tierra, y el vacío y la añoranza de volver allí, a sentir ese Amor tan expansivo, tan puro, tan cálido, se apodera de ti generándote un gran vacío existencial, que te llevará años integrar y comprender. Siempre digo, y a mis alumnas se los recuerdo constantemente, la salida está hacia adentro. No hay nada afuera que pueda ofrecerte una salvación. La salvación y la liberación se encuentra únicamente dentro, en el silencio, en la intimidad contigo, en saber escuchar la voz interior, en permitir que las emociones se expresen cuando quieran expresarse de la forma en la que necesiten hacerlo. Pero vivimos en una sociedad patriarcal, donde sentir no está "bien visto", donde "no hay tiempo" de mirar hacia dentro porque la rutina del día a día ya se encarga de quitarte el poco tiempo que te quede para ti, una sociedad patriarcal, que para colmo, participa de un despertar espiritual haciéndose pasar por "matriarcal", pero que en el fondo, te sigue estrangulando con sus "creencias limitantes", contándote el cuento de que hay que sentir, pero sin pasarse de la raya. De manera que, las "nuevas creencias" patriarcales que se hacen pasar por "matriarcales" y haciéndote creer que tú tienes poder sobre las emociones, ahora te cuentan que tú decides hasta dónde y hasta cuándo tiene una emoción que durar manifestándose, y cuándo es el mejor momento, o por el contrario, no hay momento, para sentir cierta emoción.
Las emociones están para sentirlas. Existen para sentirlas. Para experimentarlas hasta la inmensidad, hasta la profundidad más profunda de ti, allí donde todavía no te has atrevido a mirar. Las emociones se atraviesan, se pasan por el corazón dejándolas SER, pero sin identificarte con ellas. Las emociones se transforman cuando se sienten, no cuando "se decide" por cuánto tiempo hay que estar sintiendo una emoción o no, porque quien decide sobre el tiempo es la mente, y las emociones no se dirigen con la mente sino con el corazón. Al sistema no le interesa que tú sientas. Porque si sientes, te liberas. Cada vez que le das permiso a una emoción de ser expresada en su magnitud, sin querer que desaparezca, sin querer que se vaya, sin querer que no duela, sin quejarte de lo que estés sintiendo, sin mirar si llevas 30 minutos sintiendo o si llevas 1 hora, es en ese momento cuando las emociones se transforman. Haces alquimia con ellas, y la alquimia solo se hace desde el fuego más profundo, en silencio y sintiendo hasta que deja de doler. Y todas las creencias limitantes, toda la programación o gran parte de ella que dirige tu psique y por tanto tu vida, empieza también a desprogramarse junto a la alquimia de las emociones. Porque cada emoción responde a un estímulo mental, a un programa, a una creencia limitante, a un patrón, a un arquetipo, que te dicen desde tu ordenador mental, cómo tienes que vivir, pensar, caminar, actuar, o ser en la vida. Pero ¿Qué pasa cuando le permites a una emoción que se exprese sin culpa y sin mirar cuánto tiempo tardas en entenderla? Con seguridad, te puedo decir, que tu percepción de la misma situación cambia en el momento en que se alquimiza la emoción, y que la consciencia se expande con una nueva visión. Y eso, no le interesa al sistema. Porque te conviertes en el alquimista dueño de tu vida y dejas de ser parte de un rebaño de ovejas dirigido y manejado al antojo de unos pocos, que, siendo espiritual, cree que está libre de ataduras mientras que continúa bajo el mandato de las órdenes de sistema de control, que dominan y siguen dominando, muy sutilmente, las mentes humanas, esta vez, siguiendo un patrón de despertar espiritual y pintándolo como el camino hacia la libertad, pero bajo sus propios límites. Y cuando te conviertes en tu propio alquimista, es cuando empiezas a llenarte de ti, a llenar ese vacío existencial que por tantos años te ha dominado, con tantas y tantas emociones estancadas y bloqueadas, que lo único que hacían era llevarte a recordar tu hogar por no saber vivir en este mundo, por no saber darle un lugar a lo que sí merece tenerlo y que expande la consciencia... La conexión con el corazón. Tu centro. Ahí está tu poder y tu mayor vulnerabilidad. Cuando "eliges" no seguir sintiendo una emoción, lejos de estar dominando tu vida o tu realidad a tu antojo, lo que estás haciendo es esconder esa emoción de vuelta en el inconsciente. Guardadita en un cajón. Y con el tiempo, esa emoción guardada y no expresada se enquista, se hace coraza, y se manifiesta en el cuerpo físico con miles de dolores, somatizaciones o enfermedades. ¿Merece la pena? Yo creo que no.
Porque no se puede controlar una emoción, tú no puedes elegir "hasta aquí siento porque lo decido yo". Eso, se llama dominio del sistema sobre ti. Aquel que te cuenta que con tu mente puedes controlar las emociones y dejar de sentir aquellas emociones que son "negativas", o sentirlas hasta donde tú quieras sentirlas, y con eso ya te demuestra cómo tú tienes el control de tu realidad, sólo te está manteniendo dentro de los límites de lo que llamamos "Matrix". De nuevo, porque a sistema de control no le interesa que te liberes de sus garras. Las emociones no se dirigen, se sostienen. Las emociones se expresan, se manifiestan, se sienten, no se deciden, no se piensan, no se controlan. De nuevo, un sistema patriarcal metido dentro de un despertar espiritual y haciéndose pasar por "matriarcal", pero dirigiendo desde una mente muy sutil que se confunde con lo emocional, que las emociones se controlan con la mente, o con la respiración. Las emociones y el sentir desde el corazón, es la puerta de salida a tu liberación. Y eso, no se controla. Eso, se sostiene. Arde por dentro, apertura el corazón, expande la consciencia. Y la mente, obedece al corazón, y no al revés.
El problema, no solo es sistema de control, sino que también se le suma el miedo a sentir. El miedo que se despierta como mecanismo de defensa, entonces sí, desde la mente, porque se activa el programa base "huir o luchar", y comienzas a sentir esa sensación de muerte interna cuando estás atravesando una emoción que es muy profunda, y a la vez, el programa base, que está inconsciente, te está diciendo y mandando órdenes a tu cuerpo de que ese mecanismo que estás usando es un peligro para ti porque te va a matar. Por eso sientes que algo malo te va a pasar o que no vas a ser capaz de superar ese momento. Pero nada más lejos de la realidad. Ese programa base, solo es un programa, pero no eres tú. Si eres capaz de reconocer a ese mecanismo como parte de una programación, deja de tener poder sobre ti, y entonces ocurre la transformación. Se hace la alquimia. Renaces. Te expandes. Te reconoces en cada movimiento, en cada situación, reconoces tu posición. Las emociones y la conexión con el corazón es la salida de la jaula mental programada. Luego, hay que profundizar en otras áreas de programación, pero siempre, siempre, la base es permitirte sentir todo lo que sientas, sin juzgar, sin cuestionar, sin querer que desaparezca aquello que sientes por desagradable que se sienta.
Las personas que tenemos una sensibilidad extrema, que recordamos nuestro hogar, no estamos aquí para "decidir" cuánto tenemos que sentir. Estamos aquí para recordarnos a través de ese sentir, porque ahí está la puerta de regreso al hogar, el canal por el que bajamos el Cielo a la Tierra, la conexión con el alma es la conexión con el corazón, la expresión de la esencia es la conexión con el corazón, sentirte como en casa en tu propia piel dentro de un avatar humano viene por la conexión con el corazón... Y cuanto más abierto esté el corazón, más elevas la energía, y cuanto más elevas la energía, más expandes tu consciencia, y cuanto más expandes tu consciencia, más vuelves a tu esencia y al recuerdo de quién eres.
Has venido a recordar. Ha recordar tu hogar y manifestarlo aquí en la Tierra, como muchos no conocen, ni se imaginan, y puede que ni siquiera entre en sus limites mentales. Pero por eso precisamente estamos aquí, porque alguien tenía que hacerlo, y no para que un sistema decida qué sientes y qué no.
