A LA MEMORIA DE ZEUS

By Lady Athena Sheran
Siempre digo que hay historias que merecen ser contadas, y ésta es una de ellas.
Ningún animal llega a tu vida por casualidad, dado que las casualidades no existen, más bien hay "causalidades" y el Universo sabe muy bien a qué vibración responde cuando hace llegar a tu vida a un ser de cuatro patas que es capaz de moverte la vida entera. Y si bien todos los animales que llegan a nuestra vida lo hacen por afinidad y con un propósito, no todos ejercen la misma jerarquía hacia nosotros. Y es que hay algunos animales que son Guardianes. Y cuando digo Guardianes lo digo con todo el peso de lo que esa palabra significa. Hay animales con los que existe una conexión más allá del Cosmos y esa conexión se refleja aquí en la Tierra de una forma muy brutal muchísimas de las veces. Un Guardián del Cosmos es como un animal de poder, pero aterrizado en la Tierra. Un protector sin barrera que se quita el chaleco antibalas por ti y se transforma en un escudo de Amor para ti. Y Zeus, era uno de ellos... Un Guardián del Cosmos.
Zeus era una gatito negro, de unos 6 meses de edad, que llegó a mi vida en el peor momento para mí, pero en el mejor a nivel energético. Me encantan los gatos, tengo tres en casa, y no tengo más porque no tengo sitio suficiente, pero no podría ver el Mundo sin gatos. Son de lo mejor que pisa el Planeta. Zeus era un gato callejero, desnutrido, pequeño, la madre no se hacía cargo de él, vivía en un solar con más gatos que le pegaban y le quitaban la comida. Y él pasaba mucho tiempo escondido en una grieta ancha que había en el suelo, entre los ladrillos, como una especie de arrollo... Y allí se metía a resguardarse de las palizas que le daban los otros gatos. Tenia una herida en la cabeza, a la altura del tercer ojo, con el hueso perforado que se le comenzó a hinchar y llenar de sangre y pus. Y cada vez que lo veía, se me salía el alma del cuerpo, no soportaba verlo así, tan pequeño, tan indefenso, sin el calor de su madre que aunque también estaba en ese solar, no echaba cuentas de él... Hasta que mi hijo y su novia lo pudieron coger y lo llevaron al veterinario. El día que los llevé al veterinario para recoger al gatito que había pasado allí un par de días, mientras yo esperaba en el coche, su alma me dijo que se llamaba Zeus y mi Equipo Estelar me dijo que había venido a quedarse conmigo. Mientras escuchaba a mi Equipo sentada en el coche, en silencio, apretaba el volante con mis manos mientras les decía que yo no me podía quedar con ese gato, primero porque en mi casa ya no me quedaba más sitio, y en segundo lugar, yo no estaba en mi mejor momento. Pero Ellos, que como siempre, insisten hasta que no pueden más, insistieron en explicarme que había un propósito mayor detrás de todo eso, que yo no podía entender porque no era momento y que tampoco era tiempo de darme la información, pero que lo harían llegado el momento, que confiara en Ellos (frase típica que suelen decir), y que sintiera lo que mi corazón me estaba diciendo en ese momento. Y claro, mi corazón me gritaba quedarme con el gatito a toda costa. En mi casa iba a tener tres amigos gatunos y mucho Amor, iba a estar calentito, con comida y su cama para él solo. Y el alma del gatito me volvió a decir: "Soy Zeus". El Amor que sentí fue tan inmenso que no me pude resistir, y decidí quedarme con él.
Me lo llevé a mi casa con toda la medicación del veterinario y una herida abierta en la cabeza. Zeus no llegó a mi vida en el mejor momento. Yo estaba pasando por una situación muy complicada, estaba atravesando lo que más miedo me daba en la vida. Una sombra enorme que apareció para silenciar la voz que hoy expreso a través de mis libros, aquí en el blog y en instagram, una sombra que quiso silenciar a Lady Athena Sheran, y aunque Ashtar me decía: "No tengas miedo, te estoy protegiendo. Sigue adelante", mi parte más humana, no pensaba lo mismo. Zeus llegó en ese momento, y a pesar de llegar en las condiciones en las que llegó, trajo una luz a mi vida. La luz que estaba necesitando para no ahogarme en esa sombra tan tremenda que me estaba comiendo poco a poco. Fueron tres meses los que Zeus estuvo conmigo, tres meses en los que iluminó cada día que yo pasaba, cada cosa que le contaba, y él siempre respondía con sus ronroneos y caricias calentitas, y en tres meses consiguió llenar de Amor toda mi casa. Tres meses llenos de Amor, del Amor de Zeus. Y aunque yo sentía que me estaba muriendo en esa sombra, Zeus también lo estaba haciendo, pero él lo estaba haciendo de verdad. La diferencia es que yo no lo sabía.
Durante esos tres meses, íbamos cada dos o tres días al veterinario a curar a Zeus. La herida que tenia en la cabeza nunca dejaba de volver a llenársele de pus y sangre, y como mucho cada cuatro días, teníamos que ir sin más remedio a volverlo a curar. Mientras tanto, seguía dándole sus medicinas, estaba solo, aislado en una habitación sola para él, con su cama, su comida, sus juguetes y todo lo que él necesitaba y yo pasaba muchos ratos metida en esa habitación con él haciéndole compañía. Llegó como llega un gato callejero y asustado además por tantas palizas que le daban aquellos que eran igual que él, y cuando entró a mi casa, y vio que había tres gatos más, se asustó tanto que hasta se hizo pis encima. Y eso le pasó varias veces, incluso conmigo cuando al principio intenté acercarme a él para curarle la herida. Así que tuve que armarme de paciencia y cada día cuando entraba a la habitación, le hablaba y le decía que sólo iba a curarlo para que estuviese bien y calentito, le canalizaba lenguaje de luz para él y su herida y eso le calmaba, se quedaba calladito escuchando y hasta cerraba los ojos cuando sentía las frecuencias. Cuando estaba con él me olvidaba de todo, solo podía ver su carita de gato bebé con esa herida en la cabeza y sentía mucha compasión por él. Era demasiado bueno para todo lo que estaba sufriendo. Nunca atacó a nadie, nunca me arañó ni me mordió, nunca rompió nada, nunca destrozó nada de mi casa, nunca se peleó con ninguno de mis otros gatos. Había días que yo no tenía ganas de entrar a la habitación a darle de comer ni a curarlo, porque a veces por mi proceso me apetecía estar sola y sentía que no me quedaban fuerzas, otras, porque al mismo Zeus le estaba costando tanto adaptarse y dejarse amar que se me empezó a hacer imposible la idea de que ese gato un día pudiera llegar a dejarse siquiera acariciar por mí. Pero aún así, cada dia me sentaba a su lado a esperar que comiera, a darle sus medicinas y a pasar un rato con él haciéndonos compañia. Mis tres gatos no entraban a la habitación, no hasta que Zeus se empezase a adaptar. Y mi Equipo Estelar me dijo que le diera un mes para adaptarse. Y así fue, en 23 días ya pude verme con Zeus en mis brazos, con una panza muy gorda de tanto como comía, ya no se le notaban los huesos, pasé de curarle la herida acostado en su cama a curarlo mientras lo tenia en mis piernas. Poco a poco nos fuimos adaptando, muy poco a poco, con mucha calma, con mucho Amor, dándole sus tiempos y sus espacios y respetando cuándo él no quería que yo estuviese al lado de su cama. Poco a poco pasó de no querer que nadie se acercase a querer salir de la habitación y subirse a las camas o al sofá conmigo y mis otros gatos. Y en todo ese proceso siempre seguía su herida abierta, se llenaba de pus, el veterinario se la limpiaba, cambiábamos el medicamento, parecía que mejoraba pero de nuevo volvía a recaer, con más pus, más sangre, volvíamos a cambiar la medicación, y de nuevo parecía que mejoraba, y de nuevo volvía a recaer, y así, repitiendo ese círculo vicioso una y otra vez, durante tres meses.
Viví mi proceso de sombra junto a Zeus como quien ve una luz en el horizonte. Y durante todo su proceso lo operaron tres veces, y le cambiaron muchas más las medicinas, pero él seguía manteniendo su actitud juguetona, nunca dejó de comer, pero sí tenía días en los que no se levantaba de su cama. Y el día que despertaba así, yo lo dejaba descansar sin molestarlo mucho, porque sabía y sentía su dolor, sus fiebres y su malestar. Siempre energéticamente pude sentir y saber cómo se sentía Zeus, lo que necesitaba en cada momento, era como si me hablara desde otra dimensión pero sin dejar de verlo en la Tierra. Yo sabía que él estaba mal, y lo sabía muy profundamente hasta el punto de no quererlo reconocer de tanto como dolía. Pero lo sabía, siempre lo supe, pero quise mantener la esperanza de que quizás podría mejorar. A mí me daba mucho que pensar que su propia madre no se hubiese hecho cargo de él, porque los animales cuando hacen eso con una cría, es porque saben que no está bien, o que están enfermos o que algo les pasa, pero ese algo no es cualquier cosa sino algo importante que no tiene solución o que la cría quizás no se vaya a recuperar y se quede toda la vida con alguna malformación o deficiencia. Ese es el instinto animal y de supervivencia que tienen todos los animales, y eso era lo que a mí me llamaba mucho la atención y que me llevó a darle a Zeus un Amor inquebrantable para que cuando se fuese de este plano, lo hiciese lleno de Amor. Porque yo sabía que se marchaba, no sabía cuándo, pero sabía que lo haría. Siempre lo supe. Lo sentía en su energía, lo veía en sus ojitos, lo "escuchaba" como si fuese él mismo quien me lo dijera, y muchas veces lo abracé en mis brazos llorando y le pedí que se quedara conmigo, que él era fuerte y se podía recuperar. Pero en el fondo de mí, yo sabía que eso no iba a pasar. En veces como esta, es cuando prefiero no "ver". Porque siempre veo. Aunque no quiera ver, veo. Para más inri, a Zeus le cicatrizaban todas las heridas que se pudiese hacer, menos el agujero que tenía abierto en su cabeza. Ése, por muchos puntos que le dieran, por muy bien curado por veterinarios que estuviera, nunca le cicatrizaba porque nunca le dejaba de salir pus. Las visitas al veterinario se hicieron cada vez más seguidas, y yo comencé a salir de mi proceso de sombra y a recuperarme. Pero Zeus empeoraba. Fue ahí cuando mi Equipo Estelar me dijeron que Zeus era un guardián y que estaba guardando un portal que tenía que ver conmigo. En ese momento yo creí que ese portal era la sombra por la que había pasado y que recién me empezaba a recuperar (porque mi Equipo no me dio más información), pero no iba la cosa exactamente por ahí.
Sentía un tremendo agradecimiento por ese gatito y una complicidad muy profunda. Sentía como si un animal de poder hubiese aterrizado en la Tierra a mi rescate, metafóricamente hablando, y a la vez, me sentía sostenida, guardada por ese guardián, que no sé cómo explicar, pero era más bien una sensación energética. "Gracias por tu entrega" le dije un día mientras lo tenía en brazos. Se veía tan indefenso y tan fuerte a la vez. Zeus empezó a mejorar después de su última operación, y lo primero que se me vino a la cabeza fue "Es la mejoría de antes de la muerte". Yo sabía lo que se venía, y fue en ese momento que empecé a aceptar la misión que Zeus había venido a realizar conmigo. Mi Equipo me volvió a explicar que él había venido con un propósito y ese propósito ya había sido resuelto. No quedaba nada más por hacer, la misión se había completado. Tenía que marcharse. En el proceso de los tres meses que Zeus estuvo conmigo, yo hice el movimiento energético requerido por mi parte, y lo hice casi sin darme cuenta porque solo tenía la atención puesta en Zeus. Eso, hizo que yo actuara sin pensar, solo dejándome llevar por lo que mi corazón me hablaba, sosteniendo una energía que jamás me hubiese imaginado que podría sostener. Después de su última operación, antes de ir a hacerle la primera cura, su Esencia Superior me habló y me dijo que había llegado el momento de marcharse. Ya no iban a haber más operaciones, ni más medicamentos, ni más cuidados, todo había concluido correctamente y a Zeus le tocaba descansar. Había sido una misión muy fuerte para él. El guerrero volvía a casa exhausto pero con la batalla ganada. No sé cuánto tiempo lloré. Cuando le tocó llevarlo a su primera cura, yo sabía que ese día iba a pasar algo importante. Mi hijo me había dicho que quería ir conmigo al veterinario ese día para curarlo, pero cuando me desperté y sentí la energía, supe que tenía que ir yo sola con Zeus, no sabía qué podía pasar pero la energía no me gustaba nada. Cuando el veterinario comenzó a quitarle los puntos pudimos ver que la herida estaba completamente abierta, tenía un agujero que cabía la yema de un dedo, y además tenía pus por dentro otra vez. El veterinario no sabía qué decir, yo me derrumbé y no tenía consuelo, y supe que ese día volvía a casa sin Zeus. El veterinario me explicó con mucho cuidado y detalle que había veces que por mucho que se hiciera, había cosas que no tenían remedio. Zeus estaba cansado de tanta medicación a la que no estaba respondiendo, tres operaciones en tres meses a las que tampoco respondió... Y a veces, como dijo el veterinario, hay cosas que no tienen remedio pero que se hizo todo lo que estuvo en manos hacer hasta el último momento.
Me quedé con Zeus hasta que se durmió, y después me quedé un rato más con él a solas. Ahí me pude despedir de él, de todo el Amor que había dejado en mi casa, porque en tres meses ese gato me dio todo el Amor que me podía haber dado en 20 años de su vida. Lo único que me salía decirle todo el tiempo era "Gracias" . No había otra palabra que pudiera salir de mi boca mientras lo abrazaba dormido, gracias y más gracias, y más gracias. Mi casa se quedó llena de él y mi corazón también. Zeus me enseñó a amar desde la muerte, porque él se fue apagando cada día y yo sabía que ese sería su final, pero aún así, cada día lo quise más, sin frenar lo que sentía, con toda la intensidad que reina en mí. Y me enseñó a soltar sin apego amando con el Alma, traspasando cualquier barrera humana, igual que amas a la Llama Gemela Estelar pero poniéndolo en práctica desde la Tierra a través de un guardián con forma de gato y dejarlo libre aceptando su muerte y sabiendo que esa muerte lo iba a liberar del dolor y el sufrimiento que estaba teniendo. Y fue ahí donde nací yo también.
Mi Equipo Estelar una vez me hube recuperado un poco tras las primeras semanas de duelo, me entregaron el resto de la información que les quedaba por decirme. Zeus era un Guardián Cósmico, que estaba guardando un portal energético. Había venido a sostenerme en ese proceso tan grande de sombra por el que pasé y por el cual yo también morí, energéticamente hablando, para que naciera Lady Athena Sheran. Zeus cerró un ciclo energético muy importante que podía haberme arrastrado a mí, de nuevo, energéticamente hablando, pero que él como Guardián Cósmico se atrevió a servir de flotador para que no me hundiera. (Porque yo le había dicho a Ashtar y al resto de mi Equipo antes de que Zeus llegara, que ya me podían apoyar físicamente de alguna manera) Y semanas después fue cuando apareció Zeus...
Curiosamente yo no elegí el nombre, me lo dijo su Esencia Superior. Y curiosamente de nuevo, Athena, mitológicamente, nació de la cabeza de su padre Zeus, adulta y vestida para la batalla. Era la hija favorita de Zeus. Y a mi vida, llega un gato que es un Guardián Cósmico, que tenía una herida en la cabeza y que fue el detonante de su muerte para dar nacimiento a mi identidad, Lady Athena Sheran.
¿Causalidad? El Universo siempre sabe lo que hace, y mi Equipo Estelar también.
A la memoria de Zeus, al Amor más grande y más incondicional que tocó mi corazón humano, gracias y mil veces gracias.
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